Verde

 

 

 

 

 

 

 

 

ANA ROMANO


Agustina descorre 

 

Ondula una gata

recorre el surco

mordisqueando lilas

 

Agustina

descorre cortinones

la tela raída

arrincona telarañas

 

El colchón propicia estornudos

y un indescifrable titubeo

acosa el desamparo

que la ampara.


Algo 

 

Prende la impaciencia

en el templado rostro

mordisquea

el insomnio

 

Ahuecada, algo ella

se persigna.


Basta 

 

El calmo hastío

degrada

el encierro

 

Los huesos pesan

amazacotando

las vueltas

 

Recoge la mirada

los ojos gotean

 

La botas anuncian

la soberanía del látigo

 

Fósforos de carne

se encienden y cercenan

 

Emancipado ese animal

 

huye.


Indagar

 

Ráfagas ligeras

envuelven

la palidez de la mujer

Una sombrilla de luna

observa

el mar en su enojo

La arena despreocupada

se pasea en la cintura

Un magnetismo aparente

enjaula las pestañas

mientras

indaga con la mirada

los zarpazos del mar.


La mecedora 

 

Susurran las plantas

y el fuego rechina en el jardín

 

La mecedera atempera

la asfixia del remordimiento.


Sobrevolar, revolotear 

 

Indóciles

claros oscuros

sobrevuelan

los umbrales de la aventura

 

Un meneo frágil

fisura

el cuerpo compacto

 

Revolotean indulgencias

en los ojos áridos

 

Hincada

Adriana

zurce tajos

ensangrentados.


Verde 

 

Oscila

en el aire

un verde intenso

 

El hilo

sincroniza

el movimiento

 

Llora

un niño

su desilusión

 

Globo.